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TABAQUISMO (1): ENFERMEDADES, CAUSAS, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO.
Fumar es una de las adicciones comunes en la sociedad actual, a pesar de su probada y negativa relación con un gran número de enfermedades respiratorias y cardíacas, incluyendo, entre otras, el tan temido cáncer. El tabaco genera además una gran dependencia física y psicológica, y resulta muy difícil abandonar el hábito de consumirlo.
Información sobre otras enfermedades
EnfermedadesA mediados del siglo XVI se introdujo en Europa la costumbre de consumir hojas secas de tabaco, que en poco tiempo se convirtió en un importante producto del comercio colonial. El consumo de tabaco continuó aumentando en todo el mundo hasta el año 1973, momento en que empezó a observarse una disminución, aunque sigue siendo uno de los hábitos más comunes de la actual sociedad. A pesar de que se han comprobado los efectos nocivos que el tabaco tiene sobre la salud, los individuos encuentran diferentes razones para adquirir y mantener esta costumbre social.

CAUSAS.
Al principio se experimentan sensaciones desagradables al fumar tabaco, entre las que se encuentran la tos, las náuseas e incluso los vómitos. Sin embargo, al cabo de un corto tiempo la mayoría de los fumadores manifiestan sentir placer por su sabor y aroma. Algunos fumadores sostienen que fumar calma los nervios, y que en otras ocasiones funciona como un estimulante. Diversos estudios han demostrado que éstos son los efectos que produce la nicotina, y que ambos, a pesar de ser opuestos, son ciertos. Esto depende de la dosis que se consume, de la actividad del fumador y de su constitución psicológica y física. Existe una adicción física a la nicotina, de manera tal que al intentar abandonar su consumo, las personas habituadas a esta sustancia experimentan síntomas de abstinencia físicos muy desagradables, que sólo pueden aliviar consumiendo otra dosis. Además, existe una dependencia psicológica originada por el hábito de fumar. Se pueden mencionar, como aspectos placenteros que atraen a los fumadores, el ritual que envuelve el acto de fumar, manipular los cigarrillos, el mechero o las cerillas, inhalar el humo y observar las formas que adquiere mientras va ascendiendo. También se vincula el tabaco con la sociabilidad. Ofrecer y aceptar un cigarrillo, o fuego para fumar, son códigos sociales conocidos, que pueden establecer una relación cordial entre las personas. Algunos individuos fuman para integrarse en un grupo, y para muchos tímidos el cigarrillo supone un elemento que proporciona cierta confianza en uno mismo.

FORMACIÓN DEL HÁBITO.
El hábito de fumar, entre los jóvenes, se relaciona con el deseo de no sentirse aislados; también influyen las costumbres de sus padres y de sus hermanos mayores, de sus amigos y del círculo social que frecuenten. Por otra parte, los medios de comunicación, el cine, la televisión y la publicidad, proporcionan una imagen del fumador como de persona segura de sí misma, atractiva, popular y con éxito.

CONSECUENCIAS NOCIVAS.
El humo del tabaco contiene muchas sustancias químicas. Las tres más perjudiciales para la salud son la nicotina, el alquitrán y el monóxido de carbono. El alquitrán es la mezcla de varias materias que se acumulan en los pulmones; la nicotina es un alcaloide que produce adicción, se absorbe en los pulmones y actúa sobre el sistema nervioso y, por último, el monóxido de carbono disminuye la capacidad de transporte de oxígeno de los glóbulos rojos al organismo. Así, el tabaquismo puede afectar diferentes partes del organismo, causando, a su vez, diversas y serias enfermedades. El humo del tabaco puede producir cáncer en los tejidos con los que entra en contacto, es decir, en cualquier órgano del tracto respiratorio, como la boca, la garganta, el esófago y los pulmones. Además, el consumo de cigarrillos es la causa principal de la bronquitis crónica y del enfisema; se debe tener en cuenta que las dolencias pulmonares crónicas aumentan los riesgos de sufrir neumonía e insuficiencia cardíaca. Por otra parte, la nicotina puede incrementar tanto el ritmo cardíaco como la presión sanguínea. El tabaco también retrasa la curación de las úlceras gástricas, puede favorecer la formación de un cáncer de vejiga y acelera la formación de arrugas en la piel. Los efectos secundarios derivados de la administración de píldoras anticonceptivas son mayores entre las mujeres fumadoras. El riesgo de que se produzcan abortos espontáneos entre las fumadoras de 20 o más cigarrillos diarios es el doble que entre las mujeres que no fuman; también existe mayor riesgo de partos prematuros y de muerte entre los recién nacidos de madres adictas al consumo de tabaco.

FUMADORES PASIVOS.
Los fumadores pasivos son aquellas personas que, a pesar de no consumir tabaco, están en contacto directo con el humo de los cigarrillos y, por lo tanto, también pueden contraer enfermedades como el cáncer de pulmón, ya que se ha demostrado que el cigarrillo, al consumirse, emana dos veces más alquitrán y nicotina que los inhalados por el fumador, y que el nivel de monóxido de carbono en la sangre de los no fumadores se eleva cuando se encuentran dentro de una habitación llena de humo de cigarrillos.

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